Archive for the 'Uncategorized' Category

08
Oct
10

Cosecha propia: algunas cosillas que he escrito últimamente

Busca y captura

“Le debo una canción… al oportuno

al oportuno mutilador de cuánta ala”

Silvio Rodríguez

Casi no me atrevía a respirar

avanzando despacio

con cuidado

de no pisar

una rama

Esta vez no se me escapa

el dedo curvado sobre el disparador

La víctima aletea

parece que intuye

mi presencia

acechante.

y escapa en alocado vuelo.

No puedo irme sin una presa.

Paciencia.

Espero…

Percibo un sutil movimiento

no es lo que buscaba pero sirve

Pulsión agresiva

de cazador

De nuevo hay algo a mi alcance

Lo tengo en el punto de mira

No puedo temblar

No puedo fallar

Aprieto fríamente y

¡zas!

Una foto perfecta…

Ya no más por hoy.

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22
Feb
10

Mª del Pino Marrero Berbel … poeta y mucho más

Antigua compañera de profesión con la que compartí colegio (Tegueste) y a la que había perdido el rastro desde su cambio de residencia desde La Laguna a Las Palmas de Gran Canaria.

Empezaremos con algunos de sus poemas dedicados a Grecia:

LA GRECIA QUE HAY EN MÍ
Accésit Premio de Poesía “Tomas Morales”.
(Excmo. Cabildo Insular de Las Palmas 1999)

NO me bastaron
1.013 naves, 43 caudillos y 30 reinos
para volver a encontrarte.

Tú estabas muy lejos
y mi corazón demasiado destrozado.

La próxima vez
no pasaré las distancias por mi espada,
ni miraré más líneas en tus mapas dorados,
ni esperaré la luna para besarte en ella.

Así fallé a mis dioses una sola vez.

Hoy, tranquila en mi lugar,
sumisa ante mis propias sentencias,
estiro la cabeza bajo la piedra
que anule la memoria del dolor.

En medio del banquete
las diosas deseaban la manzana de oro:
“para las mas bella”
-rezaba la inscripción-.

Eris, diosa de la discordia,
observaba serena,
apoyada en la columna más oscura.

¡Ah, la manzana de oro!
¡Por qué la fiáis tan alto
que casi toca el cielo!

¿No te das cuenta?

De nada valen las manos para alcanzarla
si aquélla, la elegida,
es una diosa ciega.

No quiero tu Eubea
por más que sea la inmensa Eubea,
la mayor, la más grande.

Esto susurraba en Delos
mientras en tus bellos brazos dormitaba.

Fiel a mi corazón
consagré a Apolo tu nombre y mi vida,
también mi memoria y tu abandono.

Los dones de los dioses no siempre son lo que aparentan.

De nada sirvieron las instrucciones del poeta Orfeo,
me emborraché y me dejé conducir por los sátiros
y sus estúpidos festejos.

Más tarde creí cumplido mi último deseo
y así, todo cuanto toqué, se hizo de oro.
Tengo cansados los ojos y muy frías las manos.

¿Dónde está el río?
¿Dónde bañar en sus aguas mi codicia?

En ocasiones uno puede liberarse de los deseos
Mas no de la necedad.

Voy a cavar un agujero en los suelos y a taparlo
con la tierra de Grecia
para guardar el secreto de tu angustia.

Luego, como siempre, crece la hierba y esparce a los aires
los misteriosos tesoros del dolor.

Así todo el mundo lo supo.

Elegí mal al cómplice de mis penas,
guardián de mis fantasmas
y sepulturero de mis lágimas.

Ambos veremos el fin de nuestros días
como sucede a los dioses mortales.

Yo he de morir de vergüenza,
tú de traición.

Tengo raíces de todos los dioses y de ellos soy un eslabón futuro.

Confusiones a propósito y otras inconscientes construimos juntos,
sus invenciones y mis equívocos nacen del mismo árbol,
sus historias y las mías son solamente sueños y lejanos mitos.

Por fortuna la naturaleza crea cárceles con puertas de salida
y cadenas que romper cada mañana.

Durante muchos siglos he ido a la deriva, errante,
destrozada en mis torturas y tormentos.
Sin embargo, a pesar del equipaje oscuro
el horizonte aguarda amaneceres que presiento.

Hoy diviso las costas de mi misma.

07
Ene
10

Agustín Millares Sall

NO VALE

Te digo que no vale
meter el sueño azul bajo las sábanas
pasar de largo, no saber nada
hacer la vista gorda a lo que pasa
guardar la sed de estrellas bajo llave

Te digo que no vale
que el amor pierda el habla
que la razón se calle
que la alegría rompa sus palabras
que la pasión confiese: Aquí no hay sangre

Te digo que no vale
que el gris siempre se salga
con la suya, que el negro se desmande
y diga “cruz y raya”
al júbilo del aire

Vuelvo a la carga y digo: Aqui no cabe
esconder la cabeza bajo el ala
decir “no lo sabía”, “estoy al margen”
“vivo en mi torre solo” y “no sé nada”

¡Te digo y te repito que no vale!

CONTIGO

¿Qué es lo que buscas, amigo,
con los ojos en la mar?
Caminos libres, amigo,
donde poder caminar.

Sólo yo te puedo dar
esos caminos, amigo.
Ven conmigo.

¿A dónde quieres llevar
la voz de mi sangre, amigo?

Al corazón popular.
Soy el pueblo, el pueblo, amigo,
y conmigo has de llegar
bien lejos… vente conmigo.
Ven, te digo.
Vamos juntos a cantar
la gozosa pleamar
de la paloma y del trigo.

Dame pronto el brazo, amigo
que comienzo a despertar.
Voy contigo.

CARTA ESPECIAL

Me han echado al correo
del oído
una carta de sueños.
Lleva un matado sello
de urgencia en los latidos
y un lacrado misterio.

Cuando me abras
– me ha dicho-
no des el contenido
a cualquier pelagatos que hable en serio;
no permitas que el viento
me destape.(pudiera tener frío)

Échame al fuego
antes que me de alcance un ojo ciego,
o envenene mi sangre el turbio río
que turba la razón de medio a medio.

Letra por letra, entrégame ahora mismo
a quien merezca levantar el vuelo,
a quien sea digno
de encontrarse en cueros
frente al mar donde empieza el infinito.

El alba está en camino
No hay que temerle al tiempo
que está por escribir. Témele al miedo
que sigue estando escrito
en la orilla de todo pensamiento.

Abre la carta y lee (lo que digo
es un secreto a voces). Doy por hecho
que me dirás un día: estoy contigo
(Lo que se llama un hombre hecho y derecho)

ELEGÍA A LA VOZ DE MI PADRE

El tiempo se va y no espera
que yo le diga mi amor.
Me abandona toda estrella
-incluso la que orientó
mis pasos sobrela tierra-
y, hasta de tanto dolor,
el mismo dolor me deja;
mas no
el mensaje de tu lengua
que, aunque vuela el ruiseñor,
en mi corazón se queda.

Me dejan de dar calor
las ilusiones, se alejan
de mi los rayos del sol,
los sueños cantan su ausencia
y todo me dice adios;
mas no
tu voz
que, aunque vuela,
se queda en mi corazón.

Me dicen que tengo hoy
que comprenderlo en silencio
y no lo comprendo, no.

Haría falta primero
para que no te oiga yo
que dejara, vivo o muerto,
de ser, padre, lo que soy.

Niño fui, y aún sigue siendo
de un niño mi corazón.
Todavía tu canción
me abre las puertas del sueño
y, a la salida del sol,
entre dormido y despierto,
aún me despierta tu voz.

Si mis labios florecieron,
si a mi ser condecoró
con una herida de amor
la justa mano del tiempo, a tí, padre, te lo debo;
a tí, el mejor labrador
ayer, de mis sentimientos
y más tarde, jardinero
de mi palabra aún en flor.

Hoy por mi vida interior
corre el río de tu verbo.
Con encendida pasión
como la sangre lo llevo
en la carne y en los huesos
y a su música me doy
como las llamas al viento.

Si entre las fauces de un trueno,
tu garganta se quebró,
mi corazón sigue lleno,
rebosante de tu voz
para que siga bebiendo
la luz de tu corazón.

21
Dic
09

Notas biográficas y algo más sobre Pedro García cabrera

Pedro García Cabrera nace el día 19 de agosto de 1905 en Vallehermoso, isla de la Gomera, espacio al que quedará vinculada su infancia, jugando entre palmeras, barrancos y piteras, y acunado por una copla popular: “A la mar fui por naranjas, / cosa que la mar no tiene. / Metí la mano en el agua: / la esperanza me mantiene”. En 1915 la familia se establece en Tenerife, e inicia sus estudios de Bachillerato en el Instituto General y Técnico de La Laguna. Escribe y publica sus primeros textos en La voz de Junonia, el diario Gaceta de Tenerife y la revista Hespérides. Su primer libro, Líquenes, de 1928, presenta un espacio temático cargado de sugerencias: las islas y el mar.

Participa en los años treinta del siglo XX, junto a Eduardo Westerdahl y Domingo Pérez Minik, entre otros, en una hermosa aventura, la de Gaceta de Arte (1932-1936), una revista literaria, estética, filosófica, de bellas artes y cine, nacida en Tenerife y de alcance internacional, que conectó a los intelectuales y artistas canarios con las vanguardias europeas y el surrealismo. Publica su segundo libro, Transparencias fugadas (1934), y escribe La rodilla en el aguaDársena con despertadores. Es la época de la Segunda República Española y el poeta, militante socialista, es elegido concejal del Ayuntamiento de Santa Cruz de Tenerife y consejero del Cabildo Insular.

En julio de 1936, se produce la sublevación militar contra la democracia republicana y Pedro García Cabrera es detenido y deportado a un campo de concentración en el Sahara, del que se evade en 1937. Marcha a Dakar (Senegal) y, posteriormente, viaja a España y se integra en el frente republicano de Andalucía. Detenido en Granada, unos meses antes de acabar la Guerra Civil, permanecerá en prisión hasta 1946. Vive con dolor la guerra y sus consecuencias. Durante esos trágicos años, escribe diversos poemarios en los que relata sus experiencias y le canta a sus ausencias: la libertad, la paz, el amor, la justicia, los amigos… Estos libros son Entre la guerra y túRomancero cautivoLa arena y la intimidadHombros de ausenciaViaje al interior de tu voz.

Durante la dictadura, sigue escribiendo y manteniendo su compromiso ético e intelectual. A veces, se acercaba a la mar para intentar arrancarle naranjas. Mantenía sus sueños y esperanza en un futuro que no fuera “silencio amordazado”, buscando “un beso de paloma”, un consuelo que no hiciera “naufragar a mi palabra / ni apagar el amor que la mantiene”. Finalmente alcanzó a ver la tan ansiada democracia. Son años fructíferos para la poesía. Publica Día de alondras (1951), La esperanza me mantiene (1959),Entre cuatro paredes (1968), Vuelta a la isla (1968), Hora punta del hombre (1970), Las islas en que vivo (1971), Elegías muertas de hambre (1975), Ojos que no ven (1977) y Hacia la libertad (1978).

A VOZ EN CUELLO EN LA VOZ DEL AUTOR



PARIENTES ONTOLÓGICOS

Un perro de la calle,
fiel amigo del viento y las esquinas,
me acompañaba a veces
a mi rincón de párvulo
aprendiz de la mar.
Ignoraba su nombre si acaso lo tenía.
Era un perro de base,
sin que un collar lo distinguiera
ni tuviese educados los ladridos.
Un perro que era un puro
manantial de alegría
y un trotador del hambre.
Uno a otro nos dábamos presencia,
ambos nos compartíamos:
yo despertaba en su descanso
y él se echaba a dormir en un poema.
Resonando de atrás,
de las cureñas del azar del agua,
ritmos de la igualdad, fraternizábamos
un perro de la calle y un hombre sin fronteras,
dos cuentagotas de la eternidad.
(Ojos que no ven)

POLUCIÓN

Ahora sí que estamos en capilla.
Ningún juez ha firmado la sentencia
para dejar de ver el rostro de los días,
los cabellos del aire,
los pies de las montañas.
Las fábricas se salen con las suyas:
inmolan
lo que aún nos quedaba en el haber.
Y la muerte produce dividendos
en esta sociedad a tumba abierta
que llaman de consumo.
Hasta a la mar le duele el horizonte,
la soledad de nuestra compañía.
Está perdiendo el aire los pulmones,
la mar sus esperanzas
y los ríos sus muslos sin regazo.
Y no digamos nada de las penas
de quienes van la noche trabajando
para dar con el alba.
Haced un plebiscito.
Y que voten los árboles
con sus nidos vacíos,
las aguas con sus peces flotando a la deriva,
las desprovistas madrigueras.
Y que voten también los desiertos,
las islas, las arenas,
los cestos de basura de las calles,
el beso de los novios y los cines.
Sí, votemos por el sueño de la vida
los que estamos al borde de la muerte.
(Ojos que no ven)
Un día habrá una isla
que no sea silencio amordazado.
Que me entierren en ella,
donde mi libertad dé sus rumores
a todos los que pisen sus orillas.
Solo no estoy. Están conmigo siempre
horizontes y manos de esperanza,
aquellos que no cesan
de mirarse la cara en sus heridas,
aquellos que no pierden
el corazón y el rumbo en las tormentas,
los que lloran de rabia
y se tragan el tiempo en carne viva.
Y cuando mis palabras se liberen
del combate en que muero y en que vivo,
la alegría del mar le pido a todos
cuantos partan su pan en esa isla
que no sea silencio amordazado.
(Las islas en que vivo)
21
Dic
09

Volvemos otro ratito con Pedro García Cabrera

LA CESTA DE LA COMPRA

En el supermercado
el pan tenía rostro de hambre.
Miré el estercolero de los precios.
Quise comprar acelgas.
No había sino nubes
diciendo adios al prado de mis ojos.
Las papas dormitaban de silencio
en la cabeza de un pelícano
y flotaba el aceite
encima del regazo de una lágrima.
Y hasta el buen perejil mordió el anzuelo:
se vistió el uniforme de los zancos
para dejar de ser el inocente
chocolate del loro.
Sólo vendían amarguras de sal por todas partes,
sal en las ramas verdes,
sal y enojo en los granos,
sal manufacturada
con los emblemas de las frustraciones.
Y a mis lares retorno
todo mi cuerpo respirando ortigas.
Para llenar la cesta de la compra
sólo la rabia no tenía dueño.

SOLILOQUIO A UN POETA

Si, poeta, puedes hacer retumbar el trueno
en los élitros de una pajarita de papel.
Puedes abrir la jaula de la lluvia
dejando en libertad los bofetones de tu infancia.
Puedes embriagarte chupando
la capa de azúcar de las evasiones,
improvisar diabluras de cornetín de órdenes, decir “fu” a la moneda
con que compramos tus desamparos.
Puedes despilfarrarte midiendo
órbitas de satélites
con la unidad de una lombriz de tierra.
Puedes combinar los absurdos microbios
de las cosmogonías, el cuello de penumbras de un patíbulo
y hasta beber inocencia de alacranes
en el pie torcido de una bailarina.
Pero oye, oye, oye…
Si no te miras con lupa de millones de años-luz
para que en cada uno de tus gestos
anide una paloma mensajera,
sólo camuflarás en tus palabras
los volatines de los narcisismos,
la momia del porvenir de tu derrota,
el visto bueno a los espejos donde
la esclavitud refleja tu semblante.
Si, poeta, no cargues con el crimen
de abandonar el sueño en que flameas
cerrándole las puertas de ti mismo.
Más allá de las metáforas
la naranja del mar está esperando
redondear el mundo de tu mano.

Muy apropiado para el día de hoy, inicio del Invierno y día después del fiasco de la Conferencia de Amsterdam para prevenir los efectos del calentamiento global:

REUNION EN LA CUMBRE

Se habían reunido los tecnócratas.
Iban a renovar las estructuras.
Pusieron las palabras en invernaderos de plástico,
enseñaron a orinar por teléfono a los astronautas,
hicieron reformatorios para arcoiris subdesarrollados,
crearon la medalla del exterminio
para el bosque con mejor sombra
y otras varias especies de epifanías.
Aplaudieron los rascacielos
los aviones de caza,
las industriales humaredas.
Pero las multitudes,
las sirenas de alarma,
los toros de los mares
gritaron:

¡Penalty!

Los archipámpanos
continuaron el juego
con callos en el alma
y alergia a las razones de las fuentes.
Sólo después de oír a los eriales
concibieron la idea del oasis
y exclamaron:

-Se levanta la sesión
hasta que los árboles se escriban a máquina.

Y a trancas y barrancas
proseguimos comiéndonos
el pan con soledades.

21
Dic
09

Pedro Lezcano: un poeta de tomo y lomo

De un Pedro gomero afincado en Tenerife a otro Pedro madrileño de nacimiento y grancanario de toda la vida… dos interesantes productores de literatura del más alto nivel en un entorno geográfico y sociopolítico que explica en parte el inmerecidamente escaso conocimiento de su obra que se tiene fuera de nuestras islas.

Juzga tú, lector, y sobre todo disfruta de esta a todas luces insuficiente muestra de su producción… que a buen seguro procuraremos acrecentar más adelante, cuando hayamos presentado a muchos otros poetas canarios que aún esperan su turno en la cola de este rincón.

DISECCIÓN

Quise tenerte plena
sin la sombra de duda
de un volante de seda
sobre tu forma pura.

El lino de los sueños
desveló tu figura.
Te disolviste en línea,
te descubriste en bruma.

Blanca en sábanas blancas,
rosa en rosa penumbra,
inasible fragancia,

vaga tiniebla a oscuras.
Quedaste en nada, en nadie:
desnudez absoluta.

Menos que sueño fuiste,
ilusión, pura fuga.

Hasta el último pétalo
arrancado en la búsqueda,
no encontré de la rosa
la esencia que perfuma.

CONFORMIDAD
Yo declaro mi amor a lo que muere,
Siendo fugaz, no puedo amar lo eterno,
Amar lo eterno sólo es despedirse,
desesperadamente pasajero.

Muere la rosa cuando no es de cera.
Yo llamo hermano a lo que está muriendo.
Contento voy con el que va conmigo,
aunque muy pobre sea el compañero.

Se nos ha muerto el hijo de la infancia
del que no somos sino vivo féretro,
un hijo extraño que a la vez fue padre
de lo que somos y lo que seremos.

Muere la rosa cuando no es de cera.
Yo fui silencio y volveré al silencio;
pero por un instante lo habré roto
con una imprecación o con un beso.
Hasta el poema callará conmigo,
aunque algún eco dejará en el viento.

Muere la rosa cuando no es de cera.
De mí tan sólo quedarán los huesos,
lo más infame si lo más perenne,
pobres despojos del festín del tiempo.

Si no tan bello como el de la rosa,
polvo seremos, ¡aunque polvo en vuelo,
como el del ala de la mariposa!.

CANCIÓN DE EMPÉDOCLES

Ser aire es sólo volar.
Ser fuego se llama arder.
Ser agua, soñar, cantar.
Y ser tierra, perecer.

Aire, fuego, tierra y agua:
los principios del vivir.
La vida es volar, arder,
soñar, cantar y morir.

Añadiré para aquellos que no sepan nada sobre su persona, lo que dice de él la wikipedia:

Pedro Lezcano Montalvo (n. Madrid1920 – f. Las Palmas de Gran Canaria2002), poeta español.

Aunque nace en Madrid en 1920, su familia se traslada a la isla de Gran Canaria cuando este tenía dos años de edad. Comienza a escribir sus primeras poesías en los años de la Guerra Civil Española, aunque su vocación literaria no verá la luz en papel de imprenta hasta años más tarde.

Cursa la carrera de Filosofía y Letras entre La Laguna (Tenerife) y Madrid, pero no llega a terminar su tesis doctoral y mostrará su descontento y discrepancias ante las ideas presentes en la Facultad de Letras de la Universidad Complutense. Tras terminar los estudios se establecerá como impresor y editor.

En sus años universitarios en la capital de España, frecuenta a los garcilasianos liderados por el poeta José García Nieto en su tertulia del Café Gijón. Allí traba amistad con Eugenio de NoraDámaso AlonsoCela entre otros intelectuales de la posguerra española. También son frecuentes sus visitas a Villa Velintonia, la casa de Vicente Aleixandre. Escribe cuentos, teatro –en aquellos años una obra suya es premiada por el Ateneo de Madrid– y poesía, y comienza a publicar sus versos en revistas literarias de la época empujado por sus amigos madrileños.

Influenciado inicialmente por los poetas del 27, especialmente por Miguel Hernández, admirador de los vates isleños Saulo TorónTomás MoralesAlonso Quesada -a los que considera padres espirituales de una obra poética nacida en las Islas pero con vocación universal-, alterna desde sus primeros poemarios publicados la poesía popular con la de contenido social y humanístico, sin despreciar la lírica más existencialista y amorosa. El propio Dámaso Alonso sería uno de sus críticos literarios más entusiastas cada vez que un poemario suyo salía a la calle.

Su vinculación con otros poetas e intelectuales canarios de su generación, como los hermanos Agustín MillaresJosé María Millares SallCarlos Pinto GroteVentura DoresteVíctor Doreste (algunos de ellos hacen tertulia en una imprenta que abre Lezcano en Las Palmas de Gran Canaria a finales de los 40), propicia la aparición de Antología cercada, un poemario colectivo que se adelanta a lo que después se catalogaría como Poesía Social en España. En la siguiente década, con su hermano Ricardo, con amigos y familiares, sostiene durante 12 años – como autor, director y actor- una recordada actividad teatral a la sombra de El Museo Canario, el Teatro Insular de Cámara.

De su obra en prosa hay que destacar La ruleta del Sur (1956), Desconfianza (1945), Diario de una mosca (1994) y Cuentos sin geografía y otras narraciones (1968). De su obra poética quizás sean La MaletaConsejo de Paz las más conocidas, pero también hay que mencionar libros como Cinco Poemas (1944), Romancero canario (1946), Paloma o herramienta (1989) y Romance del tiempo (1950).

También adoptará un compromiso político colaborando estrechamente con el Partido Comunista de España durante los años de la dictadura, con Canarias Libre, y otras iniciativas antifranquistas.

Por su poema Consejo de Paz, donde realiza una denuncia de las injusticias sociales y una crítica al militarismo, es sometido a un consejo de guerra junto a Salvador Sagaseta.

Sus poemas han sido musicados por diversos compositores populares como Manuel PicónAndrés Molina, aunque su relación más importante en este campo la estableció con Manuel González OrtegaMestisay, con quienes establece una fecunda relación personal y artística desde la fundación del grupo, participando en conciertos y giras internacionales donde recitaba sus poemas y colaborando como recitador en la cantata “Romance del Corredera”, basada en un texto de su autoría. Varias canciones de Mestisay, como “Sulema” o “Mi pequeña María” tienen su origen en poemas del propio Lezcano, que también grabó con el grupo canario en la década de los 80 su monólogo poético “La Maleta”, muy popular en las Islas Canarias, y que sería musicado por Rogelio Botanz y grabado por Taller Canario de Canción.

En los años 80 inicia su faceta como candidato político independiente en la coalición Unión del Pueblo Canario, hasta llegar a la Presidencia del Cabildo de Gran Canaria en 1991, por el partido ICAN. Miembro de Honor de la Academia de la Lengua Canaria, Premio Canarias de Literatura y Doctor Honoris Causa por la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria e hijo adoptivo de esta ciudad, Lezcano fue, además, un notable jugador y maestro de ajedrez, submarinista, senderista y micólogo.

Fallece en Gran Canaria en el año 2002.

En la inauguración del colegio que lleva su nombre, deleitó a los asistentes con este poema que dice también bastante, junto a su foto, de la clase de persona, tan querida por todos, que fue Pedro Lezcano.

Jamás imaginé ver mi apellido
en una placa impreso,
que no fuera en la última morada
en donde todos nos veremos.

Pero sobre este manantial de vida,
humano semillero
de una escuela, jamás pude soñarlo
ni en el más ilusorio de los sueños.

Hoy no quiero vestir de ceremonia
mi reconocimiento.
Cualquier modestia es fatuidad ahora.
Quiero pasar el trance sonriendo.

Veo pasar los años y los niños,
desfilando en el tiempo.
El barrio de Jinámar tendrá parques,
agua diaria y luz, limpios comercios.
Los niños bajarán como torrentes
ruidosos, saltarines, risueños.
Y al pasar la fachada
de este hermoso colegio,
me mirarán con cierta antipatía,
subido a este letrero,
símbolo del estudio que comienza
donde termina el juego.

Algún niño, curioso,
preguntará al maestro
si el hombre que rotula el edificio
es la firma del dueño.
Y dirá el Profesor: éste es el nombre
de un señor que hacía versos.

Y pasarán más años y más niños.
Y alguno, descontento
después de vacaciones, con los ojos
nublados aún de sueño,
de una buena pedrada echará abajo
mi apellido paterno.

Y quedará colegio Pedro, a secas.
¿Quién será este don Pedro?
Y el profesor, rascando su cabeza,
contestará, perplejo:
Yo lo sabía antes,
pero no me acuerdo.

Y el profesor consultará más tarde
al director del Centro,
y acordarán complementar la placa
poniendo Pedro Crespo,
u otro nombre que inspire a los muchachos
el debido respeto.

PEDRO LEZCANO MONTALVO, Septiembre/1985

21
Nov
09

Uno de los mejores poetas canarios: Pedro García Cabrera

Podría haber seguido poniendo poemas y más poemas de Saulo Torón y quizá más adelante lo haga, cuando haya presentado a muchos otros de una larga lista que tengo en mente.

Ahora seguiré con una muestra de uno de mis preferidos: Pedro García Cabrera

A LA MAR FUI POR MI VOZ

Mar a la que he buscado como un sueño,
haz tuya mi palabra,
no me la dejes nunca descansar en la frente,
llénala de retumbos y de olas,
levántamela en vilo,
dale la libertad de andar por todas partes.
Una palabra que se articule en huracanes,
que tenga el universo de una gota de agua,
donde puedan procrear todas las bestias,
donde se oiga resollar las multitudes.
No quiero las palabras que recuerden
las aguas heladas en el fondo de un lago,
las palabras que vayan a un entierro.
Las quiero como lágrimas,
sin goznes aceitados,
con el salto de un tigre.
Una palabra con calles llenas de gente,
con aguaceros sobre planchas de zinc,
que haga saltar montañas,
poner en pie el cauce de los ríos,
darle al barro un hogar de lejanías.
Una palabra que pise las tabernas,
que se embriague de ron y de cuchillos,
que cruja como el pan en la boca del horno.
Una palabra que abrigue los inviernos,
que arda como el fuego en las cocinas,
que mueva las caderas igual que una muchacha.
Una palabra viva como el llanto de un niño,
que pueda dar la mano y estrecharla,
que se ponga mis trajes y zapatos,
que encienda un cigarrillo y salga de paseo
a levantar ciudades de enamorado rostro
donde vivan los hombres sin sentirse enemigos.
Palabras que no teman morir atropelladas
ni decir loque sienten poblándose de nudos.
Palabras que madruguen y den los buenos días,
que se carguen al hombro las piedras del trabajo,
que salten de los libros y te claven su aguja
y que en cualquier instante
vibren como las gradas de un partido de fútbol.
Y cuando esta palabra tenga fuerza y dominio
para tomarme en brazos,
tutear mi aventura,
darle cielo a mi sangre,
transfigurar mi voz en una hoguera,
se haya, como una esponja, empapado de pueblo,
que vaya a tus orillas, descalza y pescadora,
a sacar de las redes el seno de naranja
que tiembla en la desnuda poesía.

Con la mano en la mar así lo espero.

PEDRO GARCÍA CABRERA ( La esperanza me mantiene, 1959)

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Si el mar jugaba un papel muy importante en la poesía de Saulo Torón… cabría decir que también ocurre lo mismo, pero acrecentado, en la poesía de Pedro García Cabrera. Y para muestra varios botones:

Hasta también se ha marchado
la cuerda del horizonte
para jugar con las trombas
en otro estadio, al diábolo.
Y las montañas fruncidas
cabalgadas por las nubes
su vivac gris levantaron
Qué solita está la mar.
No la apuñala ni un barco.

Ya que la brisa blanca
torea velas,
levantemos casitas
sobre la arena.
Y verás con qué gracia,
no hay otra igual,
el mar tiende y destiende
su delantal.

Imagen

Me hice unas castañuelas
con dos lapas de la mar.
Cuando suben las mareas
se ponen a repicar.

Cómo se engaña la gente
y cómo me río yo
cuando dicen que las conchas
tienen del mar el rumor.

No es el rumor de la mar,
es el rumor de los dos,
de cuando fuimos mariscos
en sólo un caparazón.

Pedro García Cabrera ( Líquenes, 1928)

Imagen

A LA MAR VOY TODAVÍA

Dime, tú, mar, ahora ¿a qué naranja
he de tender mi frente?
¿Debo arrancar de cuajo tus arenas,
golpear tus rumores,
escupir tus espumas,
matar tus olas de gallina de oro
que sólo ponen huevos de esperanza?
La paz te he suplicado y me la niegas,
mi ternura te ofrezco y no la quieres.
Pero algo he de pedirte todavía:
que no hagas naufragar a mi palabra
ni apagar el amor que la mantiene.
Aún mi mano en la mar, así lo espero.

PEDRO GARCÍA CABRERA (La esperanza me mantiene, 1959)

AL MAR EN LA LEJANÍA
lo ha vacunado una vela.
-Sigan subiendo clavijas
que está baja la marea
y se están viendo los cuescos
verde jade de las piedras.
Sigan subiendo clavijas
para que la vela crezca.
Con ella estoy esperando
un cargamento de estrellas.

PEDRO GARCÍA CABRERA (Líquenes, 1928)

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