Archivo para 11 octubre 2010

11
Oct
10

Trastos viejos

Trastos viejos

 

Me dicen que no es buena la nostalgia

que todo lo pasado fue peor

que padezco del síndrome de Diógenes

por seguir conservando en mi memoria

tu sonrisa de niña,

el roce de tus pechos incipientes

el paseo descalzos por la playa

la canción en la disco

y tus miradas

 

Me aconsejan limpieza, zafarrancho

liberarme del fardo del recuerdo

y siento que me elevo sobre el lodo

empujado hacia arriba, tan ligero

tan falto de agarre con los huesos

como un globo de helio ya sin dueño

 

Por qué perder el tiempo con poemas

en medio de la urgente economía

qué hacer para olvidarte y olvidarme

para vivir de forma homologable

de manera aceptable por la norma…

 

En el desván de trastos del cerebro

donde acumulo tactos ya deshechos

no caben más suspiros, lagrimones,

ni despedidas, ni aquellos momentos

de tibia tarde, cesped como lecho…

 

Confieso que el fracaso más rotundo

acompaña mis mil y un intentos…

no puedo desahuciarte

y es inútil

querer solo lo nuevo.

Me quedo con mis trastos,

con tu imagen

Aunque esté solo hace tanto tiempo

Y la mar haya borrado,

siglos o milenios atrás,

tu nombre en las arenas de mis sueños

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08
Oct
10

Santorini

SANTORINI

Es de noche

y el taxi desde el aeropuerto,

compartido con un inglés

desabrido y mal educado,

nos deja en la calle

sin asfaltar

junto al “Rose Bay”

No importa el cansancio

deshecho el equipaje

paseamos entre las tabernas

que bordean la playa

allí en Kamari.

Aire cálido de verano

con olor a mar

voces vibrantes

ligera brisa agitando los tarajales.

La noche ha pasado con urgencia

y el día que amanece nos contempla

entre otros turistas

en la guagua que nos lleva

hasta Fira.

Decir Fira es decir Caldera

unos minutos bastan

para deambular entre los callejones,

laberinto cicládico,

y llegar hasta el borde donde asomados

ante aquel azul vertiginoso

nos decimos sin hablar:

“Valió la pena”.

Como decía Borges en su “Golem”

-es el nombre la esencia de la cosa-

Y si Fira es la Caldera

Imerovigli es balcón sobre el abismo

mirador como Oia

a la que envidia sus puestas de sol

-inolvidables-

Rumor de mar serena

junto a la mole pétrea de Mesa Bunó.

Allí en Perissa, con el sabor

del vino griego – aspro- y del

calamar a la brasa

tras la siempre estimulante

horiatikí salata.

Arena negra y guijarros tibios

en las límpidas aguas de Perivolos

Apretada muchedumbre al pie

de la volcánica montaña

a cuyo abrigo está la Playa Roja

Descabezada hilera de gigantes-molino

en la laberíntica y blanca

tranquilidad de Emborio

Paisaje panorámico desde el Kastelo

viendo salir la luna sobre Pirgos.

Casitas blancas, iglesias ortodoxas

con sus cúpulas azul añil.

Anafi, como una isla peñón

se difumina entre mar y cielo

fantasma rosa violáceo en la distancia.

Igual que el Profeta Elías antes de ser arrebatado

por el carro de fuego

subimos a lo más alto de la isla

que es ese sitio cuyo nombre se repite

por todo el Egeo

Profitis Eliis.

Tortuoso camino permite acceder

A las ruinas de Paleo Thira

Estratégico rincón

Acrópolis vetusta y pobre

En la aspereza de Mesa Bunó

Que nos habla de un tiempo

De Humanidad en permanente guerra

De horizontes con naves

Y soldados en ellas.

Abajo en el resto de isla situado

En el sur

Tras milenios olvidada bajo capas de pómez

La vieja Akrotiri

Ha sido exhumada

Pompeya del mar de Creta

Talasocracia sepultada bajo metros de escombros

Expulsados por la ira de Efestos

Que hizo volar en pedazos

La isla casi entera

Creando a la vez la Caldera

(para los turistas)

Y el mito de La Atlántida

(para los poetas).

Momentos de sosiego buscando a mediodía

La escasa sombra arriba en Firostefani

Un baño refrescante abajo en Monolitos

O al anochecer saboreando un buen pulpo

En la taberna de Giorgos, en Kamari

Un albañil emigrante a Alemania

Que se expresa con soltura en alemán y español

Y aún recuerda lo que aprendió de latín…

Lo que nunca falta es ver la caída de un rojo sol

Sobre el Ferry que se aleja hacia Ios

para seguir después por Paros al Pireo.

Hay que estar en Oia, entre la muchedumbre

Agolpada junto al restaurado molino

Tras la vieja iglesia ortodoxa

Sobre los muros del castillo al final

De la vereda que asciende del puerto

Para inmortalizar el momento

Para todos irrepetible

Aunque sepamos que ocurrirá día tras día

La silueta oscurecida de Tirasia, al otro lado,

Parece una ballena cuyos ojos fueran las luces de Manolas.

Un curioso encuentro en la omnipresente taberna

Conduce al intercambio de correos electrónicos

Y desde Canadá, cuando ya no lo espero,

Recibo el mensaje y nuestra foto

Cuya contemplación motiva estos recuerdos.

Italia está ganando aquel partido a Francia

Mientras celebro mi cumpleaños

Bajo los rayos de la luna llena.

¿Seguirá siendo verdad que en Santorini

Hay más burros que personas,

más vino que agua y más iglesias que casas?

Alguna vez debió de ser verdad

para no quitar razón al viejo aforismo

pero ahora es el turismo la nueva religión

y hoteles y apartamentos los nuevos templos.

En el centro de la gran caldera azul,

Nea Kameni, pequeño islote negro, encierra

Bajo su rugosa corteza el volcán activo

Resucitado en los años cincuenta del siglo pasado

Tras milenios dormitando bajo el agua.

En el tiempo de la madre Gea

Nuestra historia es apenas un instante.

Larga vida deseo

A ese “croissant rocoso”,

Hermana pequeña de las Cícladas

En el Mediterráneo aquel de un tal Ulises

Al que Kavafis alargaba innecesariamente

El viaje de retorno a Ítaca, su casa,

Convirtiendo su Odisea homérica

En la madre de todos los viajes.

¿Volveremos?

Lo espero y lo deseo

¡unos años atrás allí fuímos felices!

 

 

08
Oct
10

UN VIAJE A LA HORA DE LA SIESTA

En la calma de la tarde

a la hora de la siesta

parlotean enamoradizos los gorriones

al otro lado de la calle

entre el ramaje del seto

de mis vecinos de enfrente.

Los tímidos rayos

del primer sol de esta primavera

apenas logran hacer algo más tibio

el aire de esta sala donde escribo.

La feliz conjunción de esta luz decadente

y el gorjeo incesante de las aves inquietas

como filtro encantado

como mágica alfombra

me traslada a lugares

que allá lejos me esperan.

Y entre altas montañas y recónditos valles

por ciudades en ruinas y por playas remotas

conduzco mi asombro, escuchando nombres

que hablan de un pasado hasta el que me transporto

con ojos bien abiertos, para ver lo increíble.

Me veo en Termesos, cual un alto Machu Pichu

también largo tiempo olvidado.

Desciendo hasta Patara, a su costa y sus dunas

junto al río allí en Xantos, visitando el Letoon

Me traslado hasta Aspendos, peldaños del teatro

bajo sombra de olivos.

Camino por la playa junto a la antigua Olympos

junto al desfiladero donde termina el río.

Veo arder la llama eterna en las rocas de Chimera

y nado en las azules aguas

calitas poco holladas

que rodean Faselis

Me impresionan las tumbas

talladas en la roca de la mítica Myra

Observo los bajeles en la rada de Adriake

junto al edificio romano

viejo almacén de granos

en tiempos del Imperio.

Necesito un piloto que me lleve a Simena

ataudes de piedra lamidos por las olas.

Todo está transcurriendo

en estas calmas horas

y aún me falta Kekova

y acercarme hasta Tlos.

El sol ya está cayendo y

sin moverme de casa

he llegado muy lejos

inocuo experimento

es hacer estos planes

para nuevos momentos

para futuros viajes

en venideros tiempos…

y sin quererlo os dejo

me reclama el teléfono.

08
Oct
10

Cosecha propia: algunas cosillas que he escrito últimamente

Busca y captura

“Le debo una canción… al oportuno

al oportuno mutilador de cuánta ala”

Silvio Rodríguez

Casi no me atrevía a respirar

avanzando despacio

con cuidado

de no pisar

una rama

Esta vez no se me escapa

el dedo curvado sobre el disparador

La víctima aletea

parece que intuye

mi presencia

acechante.

y escapa en alocado vuelo.

No puedo irme sin una presa.

Paciencia.

Espero…

Percibo un sutil movimiento

no es lo que buscaba pero sirve

Pulsión agresiva

de cazador

De nuevo hay algo a mi alcance

Lo tengo en el punto de mira

No puedo temblar

No puedo fallar

Aprieto fríamente y

¡zas!

Una foto perfecta…

Ya no más por hoy.