21
Dic
09

Pedro Lezcano: un poeta de tomo y lomo

De un Pedro gomero afincado en Tenerife a otro Pedro madrileño de nacimiento y grancanario de toda la vida… dos interesantes productores de literatura del más alto nivel en un entorno geográfico y sociopolítico que explica en parte el inmerecidamente escaso conocimiento de su obra que se tiene fuera de nuestras islas.

Juzga tú, lector, y sobre todo disfruta de esta a todas luces insuficiente muestra de su producción… que a buen seguro procuraremos acrecentar más adelante, cuando hayamos presentado a muchos otros poetas canarios que aún esperan su turno en la cola de este rincón.

DISECCIÓN

Quise tenerte plena
sin la sombra de duda
de un volante de seda
sobre tu forma pura.

El lino de los sueños
desveló tu figura.
Te disolviste en línea,
te descubriste en bruma.

Blanca en sábanas blancas,
rosa en rosa penumbra,
inasible fragancia,

vaga tiniebla a oscuras.
Quedaste en nada, en nadie:
desnudez absoluta.

Menos que sueño fuiste,
ilusión, pura fuga.

Hasta el último pétalo
arrancado en la búsqueda,
no encontré de la rosa
la esencia que perfuma.

CONFORMIDAD
Yo declaro mi amor a lo que muere,
Siendo fugaz, no puedo amar lo eterno,
Amar lo eterno sólo es despedirse,
desesperadamente pasajero.

Muere la rosa cuando no es de cera.
Yo llamo hermano a lo que está muriendo.
Contento voy con el que va conmigo,
aunque muy pobre sea el compañero.

Se nos ha muerto el hijo de la infancia
del que no somos sino vivo féretro,
un hijo extraño que a la vez fue padre
de lo que somos y lo que seremos.

Muere la rosa cuando no es de cera.
Yo fui silencio y volveré al silencio;
pero por un instante lo habré roto
con una imprecación o con un beso.
Hasta el poema callará conmigo,
aunque algún eco dejará en el viento.

Muere la rosa cuando no es de cera.
De mí tan sólo quedarán los huesos,
lo más infame si lo más perenne,
pobres despojos del festín del tiempo.

Si no tan bello como el de la rosa,
polvo seremos, ¡aunque polvo en vuelo,
como el del ala de la mariposa!.

CANCIÓN DE EMPÉDOCLES

Ser aire es sólo volar.
Ser fuego se llama arder.
Ser agua, soñar, cantar.
Y ser tierra, perecer.

Aire, fuego, tierra y agua:
los principios del vivir.
La vida es volar, arder,
soñar, cantar y morir.

Añadiré para aquellos que no sepan nada sobre su persona, lo que dice de él la wikipedia:

Pedro Lezcano Montalvo (n. Madrid1920 – f. Las Palmas de Gran Canaria2002), poeta español.

Aunque nace en Madrid en 1920, su familia se traslada a la isla de Gran Canaria cuando este tenía dos años de edad. Comienza a escribir sus primeras poesías en los años de la Guerra Civil Española, aunque su vocación literaria no verá la luz en papel de imprenta hasta años más tarde.

Cursa la carrera de Filosofía y Letras entre La Laguna (Tenerife) y Madrid, pero no llega a terminar su tesis doctoral y mostrará su descontento y discrepancias ante las ideas presentes en la Facultad de Letras de la Universidad Complutense. Tras terminar los estudios se establecerá como impresor y editor.

En sus años universitarios en la capital de España, frecuenta a los garcilasianos liderados por el poeta José García Nieto en su tertulia del Café Gijón. Allí traba amistad con Eugenio de NoraDámaso AlonsoCela entre otros intelectuales de la posguerra española. También son frecuentes sus visitas a Villa Velintonia, la casa de Vicente Aleixandre. Escribe cuentos, teatro –en aquellos años una obra suya es premiada por el Ateneo de Madrid– y poesía, y comienza a publicar sus versos en revistas literarias de la época empujado por sus amigos madrileños.

Influenciado inicialmente por los poetas del 27, especialmente por Miguel Hernández, admirador de los vates isleños Saulo TorónTomás MoralesAlonso Quesada -a los que considera padres espirituales de una obra poética nacida en las Islas pero con vocación universal-, alterna desde sus primeros poemarios publicados la poesía popular con la de contenido social y humanístico, sin despreciar la lírica más existencialista y amorosa. El propio Dámaso Alonso sería uno de sus críticos literarios más entusiastas cada vez que un poemario suyo salía a la calle.

Su vinculación con otros poetas e intelectuales canarios de su generación, como los hermanos Agustín MillaresJosé María Millares SallCarlos Pinto GroteVentura DoresteVíctor Doreste (algunos de ellos hacen tertulia en una imprenta que abre Lezcano en Las Palmas de Gran Canaria a finales de los 40), propicia la aparición de Antología cercada, un poemario colectivo que se adelanta a lo que después se catalogaría como Poesía Social en España. En la siguiente década, con su hermano Ricardo, con amigos y familiares, sostiene durante 12 años – como autor, director y actor- una recordada actividad teatral a la sombra de El Museo Canario, el Teatro Insular de Cámara.

De su obra en prosa hay que destacar La ruleta del Sur (1956), Desconfianza (1945), Diario de una mosca (1994) y Cuentos sin geografía y otras narraciones (1968). De su obra poética quizás sean La MaletaConsejo de Paz las más conocidas, pero también hay que mencionar libros como Cinco Poemas (1944), Romancero canario (1946), Paloma o herramienta (1989) y Romance del tiempo (1950).

También adoptará un compromiso político colaborando estrechamente con el Partido Comunista de España durante los años de la dictadura, con Canarias Libre, y otras iniciativas antifranquistas.

Por su poema Consejo de Paz, donde realiza una denuncia de las injusticias sociales y una crítica al militarismo, es sometido a un consejo de guerra junto a Salvador Sagaseta.

Sus poemas han sido musicados por diversos compositores populares como Manuel PicónAndrés Molina, aunque su relación más importante en este campo la estableció con Manuel González OrtegaMestisay, con quienes establece una fecunda relación personal y artística desde la fundación del grupo, participando en conciertos y giras internacionales donde recitaba sus poemas y colaborando como recitador en la cantata “Romance del Corredera”, basada en un texto de su autoría. Varias canciones de Mestisay, como “Sulema” o “Mi pequeña María” tienen su origen en poemas del propio Lezcano, que también grabó con el grupo canario en la década de los 80 su monólogo poético “La Maleta”, muy popular en las Islas Canarias, y que sería musicado por Rogelio Botanz y grabado por Taller Canario de Canción.

En los años 80 inicia su faceta como candidato político independiente en la coalición Unión del Pueblo Canario, hasta llegar a la Presidencia del Cabildo de Gran Canaria en 1991, por el partido ICAN. Miembro de Honor de la Academia de la Lengua Canaria, Premio Canarias de Literatura y Doctor Honoris Causa por la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria e hijo adoptivo de esta ciudad, Lezcano fue, además, un notable jugador y maestro de ajedrez, submarinista, senderista y micólogo.

Fallece en Gran Canaria en el año 2002.

En la inauguración del colegio que lleva su nombre, deleitó a los asistentes con este poema que dice también bastante, junto a su foto, de la clase de persona, tan querida por todos, que fue Pedro Lezcano.

Jamás imaginé ver mi apellido
en una placa impreso,
que no fuera en la última morada
en donde todos nos veremos.

Pero sobre este manantial de vida,
humano semillero
de una escuela, jamás pude soñarlo
ni en el más ilusorio de los sueños.

Hoy no quiero vestir de ceremonia
mi reconocimiento.
Cualquier modestia es fatuidad ahora.
Quiero pasar el trance sonriendo.

Veo pasar los años y los niños,
desfilando en el tiempo.
El barrio de Jinámar tendrá parques,
agua diaria y luz, limpios comercios.
Los niños bajarán como torrentes
ruidosos, saltarines, risueños.
Y al pasar la fachada
de este hermoso colegio,
me mirarán con cierta antipatía,
subido a este letrero,
símbolo del estudio que comienza
donde termina el juego.

Algún niño, curioso,
preguntará al maestro
si el hombre que rotula el edificio
es la firma del dueño.
Y dirá el Profesor: éste es el nombre
de un señor que hacía versos.

Y pasarán más años y más niños.
Y alguno, descontento
después de vacaciones, con los ojos
nublados aún de sueño,
de una buena pedrada echará abajo
mi apellido paterno.

Y quedará colegio Pedro, a secas.
¿Quién será este don Pedro?
Y el profesor, rascando su cabeza,
contestará, perplejo:
Yo lo sabía antes,
pero no me acuerdo.

Y el profesor consultará más tarde
al director del Centro,
y acordarán complementar la placa
poniendo Pedro Crespo,
u otro nombre que inspire a los muchachos
el debido respeto.

PEDRO LEZCANO MONTALVO, Septiembre/1985

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