21
Dic
09

Notas biográficas y algo más sobre Pedro García cabrera

Pedro García Cabrera nace el día 19 de agosto de 1905 en Vallehermoso, isla de la Gomera, espacio al que quedará vinculada su infancia, jugando entre palmeras, barrancos y piteras, y acunado por una copla popular: “A la mar fui por naranjas, / cosa que la mar no tiene. / Metí la mano en el agua: / la esperanza me mantiene”. En 1915 la familia se establece en Tenerife, e inicia sus estudios de Bachillerato en el Instituto General y Técnico de La Laguna. Escribe y publica sus primeros textos en La voz de Junonia, el diario Gaceta de Tenerife y la revista Hespérides. Su primer libro, Líquenes, de 1928, presenta un espacio temático cargado de sugerencias: las islas y el mar.

Participa en los años treinta del siglo XX, junto a Eduardo Westerdahl y Domingo Pérez Minik, entre otros, en una hermosa aventura, la de Gaceta de Arte (1932-1936), una revista literaria, estética, filosófica, de bellas artes y cine, nacida en Tenerife y de alcance internacional, que conectó a los intelectuales y artistas canarios con las vanguardias europeas y el surrealismo. Publica su segundo libro, Transparencias fugadas (1934), y escribe La rodilla en el aguaDársena con despertadores. Es la época de la Segunda República Española y el poeta, militante socialista, es elegido concejal del Ayuntamiento de Santa Cruz de Tenerife y consejero del Cabildo Insular.

En julio de 1936, se produce la sublevación militar contra la democracia republicana y Pedro García Cabrera es detenido y deportado a un campo de concentración en el Sahara, del que se evade en 1937. Marcha a Dakar (Senegal) y, posteriormente, viaja a España y se integra en el frente republicano de Andalucía. Detenido en Granada, unos meses antes de acabar la Guerra Civil, permanecerá en prisión hasta 1946. Vive con dolor la guerra y sus consecuencias. Durante esos trágicos años, escribe diversos poemarios en los que relata sus experiencias y le canta a sus ausencias: la libertad, la paz, el amor, la justicia, los amigos… Estos libros son Entre la guerra y túRomancero cautivoLa arena y la intimidadHombros de ausenciaViaje al interior de tu voz.

Durante la dictadura, sigue escribiendo y manteniendo su compromiso ético e intelectual. A veces, se acercaba a la mar para intentar arrancarle naranjas. Mantenía sus sueños y esperanza en un futuro que no fuera “silencio amordazado”, buscando “un beso de paloma”, un consuelo que no hiciera “naufragar a mi palabra / ni apagar el amor que la mantiene”. Finalmente alcanzó a ver la tan ansiada democracia. Son años fructíferos para la poesía. Publica Día de alondras (1951), La esperanza me mantiene (1959),Entre cuatro paredes (1968), Vuelta a la isla (1968), Hora punta del hombre (1970), Las islas en que vivo (1971), Elegías muertas de hambre (1975), Ojos que no ven (1977) y Hacia la libertad (1978).

A VOZ EN CUELLO EN LA VOZ DEL AUTOR



PARIENTES ONTOLÓGICOS

Un perro de la calle,
fiel amigo del viento y las esquinas,
me acompañaba a veces
a mi rincón de párvulo
aprendiz de la mar.
Ignoraba su nombre si acaso lo tenía.
Era un perro de base,
sin que un collar lo distinguiera
ni tuviese educados los ladridos.
Un perro que era un puro
manantial de alegría
y un trotador del hambre.
Uno a otro nos dábamos presencia,
ambos nos compartíamos:
yo despertaba en su descanso
y él se echaba a dormir en un poema.
Resonando de atrás,
de las cureñas del azar del agua,
ritmos de la igualdad, fraternizábamos
un perro de la calle y un hombre sin fronteras,
dos cuentagotas de la eternidad.
(Ojos que no ven)

POLUCIÓN

Ahora sí que estamos en capilla.
Ningún juez ha firmado la sentencia
para dejar de ver el rostro de los días,
los cabellos del aire,
los pies de las montañas.
Las fábricas se salen con las suyas:
inmolan
lo que aún nos quedaba en el haber.
Y la muerte produce dividendos
en esta sociedad a tumba abierta
que llaman de consumo.
Hasta a la mar le duele el horizonte,
la soledad de nuestra compañía.
Está perdiendo el aire los pulmones,
la mar sus esperanzas
y los ríos sus muslos sin regazo.
Y no digamos nada de las penas
de quienes van la noche trabajando
para dar con el alba.
Haced un plebiscito.
Y que voten los árboles
con sus nidos vacíos,
las aguas con sus peces flotando a la deriva,
las desprovistas madrigueras.
Y que voten también los desiertos,
las islas, las arenas,
los cestos de basura de las calles,
el beso de los novios y los cines.
Sí, votemos por el sueño de la vida
los que estamos al borde de la muerte.
(Ojos que no ven)
Un día habrá una isla
que no sea silencio amordazado.
Que me entierren en ella,
donde mi libertad dé sus rumores
a todos los que pisen sus orillas.
Solo no estoy. Están conmigo siempre
horizontes y manos de esperanza,
aquellos que no cesan
de mirarse la cara en sus heridas,
aquellos que no pierden
el corazón y el rumbo en las tormentas,
los que lloran de rabia
y se tragan el tiempo en carne viva.
Y cuando mis palabras se liberen
del combate en que muero y en que vivo,
la alegría del mar le pido a todos
cuantos partan su pan en esa isla
que no sea silencio amordazado.
(Las islas en que vivo)
Anuncios

0 Responses to “Notas biográficas y algo más sobre Pedro García cabrera”



  1. Dejar un comentario

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s


A %d blogueros les gusta esto: