15
Nov
09

EL CASTIGO DEL ATLANTE (III)

Apaguemos las lámparas radiosas
de la imaginación, y que se borren
las regiones brumosas
de las viejas leyendas fabulosas,
ante la clara realidad. Y pienso
¡oh, ese mito de Atlante
triste y alucinante!
que el eterno problema está suspenso.
La inteligencia humana,
ayer, hoy y mañana,
en su ansia noble de rasgar cendales
sufrirá la condena
de llevar con su afán su propia pena.
A la sombra del Teide
que es Atlas, el titán, petrificado,
diré, sucintamente, lo que siento
al contemplar de noche el firmamento

parque Stgo 2008 010de soles, infinitos, constelado;
son versos que me canta el corazón;
tienen algo de queja
y mucho de oración.
Cielo nocturno, bóveda callada:
¡Qué bien ocultas, orgullosamente,
con el enigma del Omnipotente,
el hervor de tu vida renovada!
Si elevo a tal abismo la mirada,
todo mi ser, en lo más hondo, siente
en vez de arrobo místico y ardiente,
la angustia de Pascal que me anonada.
Y quiero amarte, ¡oh. Dios… ¿pero es posible
que nos inspire amor lo inconcebible?..
Haz que sepa sufrir, temer y amar,
pues no hay evolución sin sufrimiento,
y sin el feble apoyo de un lamento
no puede nuestro espíritu avanzar…

Manuel Verdugo

Nació en Manila, Filipinas, en 1878. Era hijo de un general tinerfeño y, tras completar su formación militar en la Academia de Artillería de Segovia, fue destinado a Canarias. Después de licenciarse viajó por varias ciudades de Europa, relacionándose con Rubén Darío y los hermanos Machado, entre otros. En 1908 se estableció en La Laguna, y allí desarrolló una intensa actividad cultural. Publicó los poemarios: Hojas (Madrid, 1905), Estelas (Madrid, 1922), Burbujas (La Laguna, 1931) y Huellas en el páramo (La Laguna, 1945). De sus incursiones en la prosa publicó: Autobiografía (1922) y Fragmentos del diario de un viaje (1928). Fruto de su labor como dramaturgo son las obras: “Lo que estaba escrito”, estrenada en el Teatro Leal de La Laguna en 1919; “Las Fronteras del mal” y “Jugando, diálogo relámpago”, ambas publicadas en la revista Castalia en 1917. Falleció en San Cristóbal de La Laguna en 1951.

manuel verdugo

Otra muestra de su poesía:

MALOS CONSEJOS

Compara la amistad de cierta gente
con alguna sustancia venenosa:
a minúscula dosis conveniente;
pero a dosis crecida, peligrosa.

Atropella al incauto, al inocente,
al sincero con alma candorosa;
por alcanzar el lauro finge y miente;
si te estorba el rosal, caiga la rosa…

Sigue pues la comedia y el engaño,
destacándote siempre del rebaño,
actuando siempre de primer actor;

que en el teatro de la humana farsa,
antes que hacer papeles de comparsa
es preferible ser espectador.

Y una foto de época de este autor:

 

Foto verdugo

Anuncios

0 Responses to “EL CASTIGO DEL ATLANTE (III)”



  1. Dejar un comentario

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s


A %d blogueros les gusta esto: