Archivo para 21 noviembre 2009

21
Nov
09

Uno de los mejores poetas canarios: Pedro García Cabrera

Podría haber seguido poniendo poemas y más poemas de Saulo Torón y quizá más adelante lo haga, cuando haya presentado a muchos otros de una larga lista que tengo en mente.

Ahora seguiré con una muestra de uno de mis preferidos: Pedro García Cabrera

A LA MAR FUI POR MI VOZ

Mar a la que he buscado como un sueño,
haz tuya mi palabra,
no me la dejes nunca descansar en la frente,
llénala de retumbos y de olas,
levántamela en vilo,
dale la libertad de andar por todas partes.
Una palabra que se articule en huracanes,
que tenga el universo de una gota de agua,
donde puedan procrear todas las bestias,
donde se oiga resollar las multitudes.
No quiero las palabras que recuerden
las aguas heladas en el fondo de un lago,
las palabras que vayan a un entierro.
Las quiero como lágrimas,
sin goznes aceitados,
con el salto de un tigre.
Una palabra con calles llenas de gente,
con aguaceros sobre planchas de zinc,
que haga saltar montañas,
poner en pie el cauce de los ríos,
darle al barro un hogar de lejanías.
Una palabra que pise las tabernas,
que se embriague de ron y de cuchillos,
que cruja como el pan en la boca del horno.
Una palabra que abrigue los inviernos,
que arda como el fuego en las cocinas,
que mueva las caderas igual que una muchacha.
Una palabra viva como el llanto de un niño,
que pueda dar la mano y estrecharla,
que se ponga mis trajes y zapatos,
que encienda un cigarrillo y salga de paseo
a levantar ciudades de enamorado rostro
donde vivan los hombres sin sentirse enemigos.
Palabras que no teman morir atropelladas
ni decir loque sienten poblándose de nudos.
Palabras que madruguen y den los buenos días,
que se carguen al hombro las piedras del trabajo,
que salten de los libros y te claven su aguja
y que en cualquier instante
vibren como las gradas de un partido de fútbol.
Y cuando esta palabra tenga fuerza y dominio
para tomarme en brazos,
tutear mi aventura,
darle cielo a mi sangre,
transfigurar mi voz en una hoguera,
se haya, como una esponja, empapado de pueblo,
que vaya a tus orillas, descalza y pescadora,
a sacar de las redes el seno de naranja
que tiembla en la desnuda poesía.

Con la mano en la mar así lo espero.

PEDRO GARCÍA CABRERA ( La esperanza me mantiene, 1959)

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Si el mar jugaba un papel muy importante en la poesía de Saulo Torón… cabría decir que también ocurre lo mismo, pero acrecentado, en la poesía de Pedro García Cabrera. Y para muestra varios botones:

Hasta también se ha marchado
la cuerda del horizonte
para jugar con las trombas
en otro estadio, al diábolo.
Y las montañas fruncidas
cabalgadas por las nubes
su vivac gris levantaron
Qué solita está la mar.
No la apuñala ni un barco.

Ya que la brisa blanca
torea velas,
levantemos casitas
sobre la arena.
Y verás con qué gracia,
no hay otra igual,
el mar tiende y destiende
su delantal.

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Me hice unas castañuelas
con dos lapas de la mar.
Cuando suben las mareas
se ponen a repicar.

Cómo se engaña la gente
y cómo me río yo
cuando dicen que las conchas
tienen del mar el rumor.

No es el rumor de la mar,
es el rumor de los dos,
de cuando fuimos mariscos
en sólo un caparazón.

Pedro García Cabrera ( Líquenes, 1928)

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A LA MAR VOY TODAVÍA

Dime, tú, mar, ahora ¿a qué naranja
he de tender mi frente?
¿Debo arrancar de cuajo tus arenas,
golpear tus rumores,
escupir tus espumas,
matar tus olas de gallina de oro
que sólo ponen huevos de esperanza?
La paz te he suplicado y me la niegas,
mi ternura te ofrezco y no la quieres.
Pero algo he de pedirte todavía:
que no hagas naufragar a mi palabra
ni apagar el amor que la mantiene.
Aún mi mano en la mar, así lo espero.

PEDRO GARCÍA CABRERA (La esperanza me mantiene, 1959)

AL MAR EN LA LEJANÍA
lo ha vacunado una vela.
-Sigan subiendo clavijas
que está baja la marea
y se están viendo los cuescos
verde jade de las piedras.
Sigan subiendo clavijas
para que la vela crezca.
Con ella estoy esperando
un cargamento de estrellas.

PEDRO GARCÍA CABRERA (Líquenes, 1928)

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20
Nov
09

Saulo Torón y el mar

PRELUDIO.

El mar es a mi vida
lo que al hambriento el pan;
para saciar mi espíritu
tengo que ver el mar.

El mar me da la norma
y el ansia de vivir:
su majestad es ciencia
suprema para mí.

Palabras de los siglos,
obras de eternidad,
¿qué sois ante la inmensa
sublimidad del mar?

Partículas del polvo
qu el viento alza al barrer,
que al sol brillan un punto
y luego no se ven.

El mar es lo diverso;
lo eterno está en el mar;
es múltiple, absoluto,
y siempre universal.

Yo he visto al mar alzarse
soberbio de altivez;
y luego, humildemente,
tenderse ante mis pies.

El mar guarda el secreto
de toda comprensión;
su espacio es el palacio
de la imaginación.

El mar del mediodía
radiante en claridad,
es un influjo activo
de vida y ansiedad.

Y en el ocaso de oro
y en la mañana azul,
el mar es siempre norma
de fuerza y de salud.

Yo al mar le debo entera
mi vida, que es un mar:
un mar de sentimiento
y de serenidad.

Por eso el mar ejerce
en mí tanta atracción…
Lo que hay dentro de mí
es mar y corazón.

Mar violento o pacífico,
mar encalmado o brioso,
mar sombrío,
mar luminoso:
yo sé el secreto
que guardas en tu fondo.
Sé el misterioso impulso,
el indomable encono
con que impetuoso muestras
tu ceño pavoroso:
y sé en la paz amable
y amplia de tus reposos,
el hálito que mueve
tu corazón recóndito.
Tus iras, tus bonanzas,
tus espejismos todos,
revelan claramente
tus sentimientos hondos…

Yo sé que el ansia tiene
su límite en el ocio,
que la esperanza muere
si es imposible el logro;
que todo se derrumba
y se convierte en polvo,
que todo cambia y muere
al más ligero soplo.
Pero tú, mar excelso,
mar augusto o brioso,
pacífico o violento,
sombrío o luminoso,
eres el mismo siempre:
potente y misterioso
y múltiple…porque tienes
la eternidad en tu fondo.

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CAPRICHO
El cristal de la mañana
se rompió y cayó en el mar;
yo lo miro hecho pedazos
sobre las olas brillar.

Quién pudiera -¡oh, eterno niño!-
sus pedazos recoger,
y formar un cristal nuevo …
ipara volverlo a romper!

Saulo Torón : Canciones de la orilla

Mar tranquilo, mar en calma,
espejo del alto cielo,
lámina de azul intacta,
quién pudiera
sobre tí dejar grabadas
la palabra nunca escrita,
la idea jamás soñada! …

Saulo Torón (Frente al muro, 1963)

Mar rumoroso y blando, mar risueño
de la playa de luz donde he vivido,
ante tu inmensidad todo es pequeño,
amigo eterno del peñón querido.

Tu manso arrullo es ideal beleño
para el doliente corazón herido;
tu azul, remanso del celeste ensueño;
tu inquíetud, anhelo de algo presentido.

Ante ti el alma elévase más pura.
Más luminosa y viva es la hermosura
del sol naciente cuando en tí se vierte.. .

¿Qué sería de mí vida, torpe y vana,
si no oyera tu voz cada mañana,
si cada día no pudiera verte?

Saulo Torón (Frente al muro)

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18
Nov
09

¿Quién fue Saulo Torón?

Saulo Torón Navarro

(De Wikipedia, la enciclopedia libre)

Saulo Torón Navarro fue un poeta grancanario, y junto a Tomás Morales y Alonso Quesada,  una de las máximas figuras del modernismo poético canario. Su poesía  se caracteriza por el tono sencillo y la escasez de artificios.

Biografía

Nació en Telde el 28 de junio de 1885. A los 2 años pierde a su madre, a un hermano y a dos hermanas. Se trasladó a Las Palmas de Gran Canaria con su padre, y estudia con él, y muerto éste, con su hermano mayor Julián. Su primer empleo fue en una tienda de tejidos. A los 15 años es mancebo de Farmacia, para luego pasar a la compañía carbonera de Gran Canaria con destino en la caseta del Puerto de la Luz y de Las Palmas donde lo visitaban sus amigos poetas. En 1930 es trasladado a las oficinas de Miller, donde trabajaría hasta su jubilación en el año 1959.

En 1936 contrae matrimonio con Isabel Macario, maestra de canto. El estallido de la Guerra Civil Española hace que se aparte voluntariamente de la actividad pública literaria, hasta casi al final de su vida, cuando los poetas de las generaciones siguientes lo animan a volver a dar algún poema a la imprenta.Muere en Las Palmas de Gran Canaria el 23 de enero de 1974, a los 89 años.

Estilo

Está más cerca del intimismo y del estilo de Antonio Machado. Abunda un disimulado pesimismo, una vaga melancolía, y la monotonía de lo cotidiano. Su poesía está muy lejos de ser grandilocuente. Lo llamaban el de los versos humildes. Es una poesía que mira hacia dentro y que da gran importancia a su mundo interior.

Logra sintetizar los momentos del día en el mar, con la intriga amorosa, esto es: el amanecer o la espera de la amada, el mediodía o el encuentro de los amantes, el ocaso o la traición y la huida, y la noche o el tormento de los recuerdos y el final de la gran mentira.

Sin duda, el aspecto más interesante de Saulo Torón es el mar. En El Caracol Encantado el mar es la tragedia del amor, la preocupación del poeta es todo para él, y con él se identifica.

Obras

Todo su legado, biblioteca personal, manuscritos y fotografías se encuentra en la Biblioteca de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria. La producción lírica de Saulo Torón está contenida en los siguientes libros:

  • Las Monedas de Cobre (1919)
  • El Caracol encantado (1926)
  • Canciones de la orilla (1932)
  • Frente al muro: resurrección y otros poemas (1963)

VOZ ÚLTIMA.

Dice una voz a lo lejos:
Corazón, llora tus cuitas;
no cantes, que ya no es tiempo.
Tu vida se está acabando
como un inútil recuerdo.
No cantes… Y escucha sólo
lo que te diga el Silencio.

Saulo Torón. Las Palmas, 1969

Y para estar en familia, una de su hermano Julián, que también era poeta:

SIN  RUMBO
Embarcado en la nave de la Vida
presto salí del sosegado puerto,
con fe buscando el porvenir incierto
por ruta a mi ambición desconocida.

Atrás dejé la juventud querida,
hermosa tierra que a olvidar no acierto,
y me interné en el piélago desierto
sin encantos, ni goces, ni medida.

Hoy cansado del viaje fatigoso,
quiero encontrar la calma y el reposo
después de los innúmeros azares;

mas ¡ay! que siempre en pos de una quimera
la tierra busco en vano; por doquiera
tienden su triste inmensidad los mares.

Julián Torón Navarro.

18
Nov
09

LA POESÍA DE SAULO TORÓN

HABLA UNA VOZ.

He callado sintiendo el horror del combate,
el cañón que derrumba, la metralla que abate,
las espadas sangrantes en la siega feroz;
he callado sintiendo el temblor del espanto,
la tragedia del grito, el quejido del llanto…
porque todo se hacía en el nombre de Dios.

He mirado ciudades convertidas en llamas;
y entre escombros humeantes, muertos niños y ancianos,
en un bárbaro ataque sanguinario y atroz;
he mirado las cunas hechas pastos del fuego,
y he callado ante el loco, he callado ante el ciego…
porque todo se hacía en el nombre de Dios.

He sabido que el hambre hacía estragos tremendos,
que se han dado suplicios y castigos horrendos,
con el odio en el alma y el rugido en la voz;
y ante tanto hecho bárbaro, ante tanto delito,
he llorado de rabia, con dolor infinito,
¡porque todo se ha hecho en el nombre de Dios!

AL DEJAR LA ANTIGUA VIVIENDA

Al dejarte, vivienda de mi antiguo respeto,
donde pasé los años más puros de mí vida,
quiero, como homenaje de cordial despedida,
ofrendarte el divino tributo de un soneto.

Bajo la paz augusta de tus viejos maderos
surgió, como un milagro, mi juventud en flor;
en ti soñé las gracias de mi primer amor,
en ti labré el tesoro de mis versos primeros.

Tú guardas en silencio todo el pasado mío; .
tu barro es carne mía, que hoy tirita de frío
en este lento viaje hacia la senectud…

Por eso, aunque te deje desolada y desierta,
vendré todas las noches a llamar a tu puerta,
¡a ver si me responde dentro mi juventud!

1919, Saulo Torón Navarro.

16
Nov
09

ACABEMOS CON VERDUGO

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EL MITO DE LAS H E S P É R I D ES

Qué fué de las hermanas Atlántidas famosas?
¿Eran tres? ¿Eran cuatro?… Acaso fueron siete.
¿Quién esconde las áureas manzanas prodigiosas?
¿Dónde está el erudito que el misterio interprete?

Quizás a tí, poeta, que visionario glosas
quimeras enterradas, el enigma te inquiete;
pero… están en descrédito las eras fabulosas;
tal mito es un fantasma; puedes gritarle: «¡vete

o esfúmate a mis ojos!»… En el jardin canario
no encontré a las Hespérides ni al dragón sanguinario;
sólo vi el sol (Heracles) que se hundía en el mar,

huyendo receloso; y las pomas robadas
son… esas nubéculas ilusorias, doradas,
que las sombras crecientes no tardan en borrar…

Sicilia pequeña 113

¡Oh, remota ilusión!.. ¡Cuán dulcemente
me acarició al pasar!… Yo le decía:
«Te abriré los palacios de mi mente;
quiero que seas para siempre mía;
posa tus dulces labios en mi frente;
descansa junto a mi… ¡siquiera un día!»
Ella no me escuchó… Serenamente
vi como en lontananza se perdía.
¡Oh, borrosa ilusión, casi olvidada:
hoy surges ante mi, de gracia llena
en el fresco esplendor de la alborada,
y a la orilla del mar, sobre la arena,
eres brisa, perfume, luz dorada,
ojos risueños, juventud morena!

Manuel Verdugo (Huellas en el páramo)

U N A  R O S A  M U E R E . ..

En mi cuarto de célibe donde jamás hay flores,
hoy una rosa muestra sus pálidos colores
en frágil vaso de cristal;
la pobre flor perfuma con su lenta agonía
el tedio y el silencio de la estancia sombría
en una tarde plena de tristeza invernal.
Y pienso, un poco fatuo: aunque no soy mundano,
esa flor delicada me la entregó una mano
muy bella y temblorosa de emoción,
para que en la solapa sus pétalos luciese
y allí se adormeciese
oyendo el ritmo de mi corazón…
Bella prenda fragante que de mí he separado,
¡cuán pronto hubieras muerto sobre este pecho helado!
Un galante egoísmo, casta flor,
en el agua del vaso prolonga tu tormento…
¡Tendré el remordimiento
de quien asesinara lentamente a un amor!
¡Flores puras, tan débiles, tan débiles y hermosas,
en vosotras adoro y bendigo las cosas
inútiles que tienen que morir!
Y con secreta angustia
beso la rosa mustia
que se extingue soñando con cielos de zafir…
Manuel Verdugo

15
Nov
09

EL CASTIGO DEL ATLANTE (III)

Apaguemos las lámparas radiosas
de la imaginación, y que se borren
las regiones brumosas
de las viejas leyendas fabulosas,
ante la clara realidad. Y pienso
¡oh, ese mito de Atlante
triste y alucinante!
que el eterno problema está suspenso.
La inteligencia humana,
ayer, hoy y mañana,
en su ansia noble de rasgar cendales
sufrirá la condena
de llevar con su afán su propia pena.
A la sombra del Teide
que es Atlas, el titán, petrificado,
diré, sucintamente, lo que siento
al contemplar de noche el firmamento

parque Stgo 2008 010de soles, infinitos, constelado;
son versos que me canta el corazón;
tienen algo de queja
y mucho de oración.
Cielo nocturno, bóveda callada:
¡Qué bien ocultas, orgullosamente,
con el enigma del Omnipotente,
el hervor de tu vida renovada!
Si elevo a tal abismo la mirada,
todo mi ser, en lo más hondo, siente
en vez de arrobo místico y ardiente,
la angustia de Pascal que me anonada.
Y quiero amarte, ¡oh. Dios… ¿pero es posible
que nos inspire amor lo inconcebible?..
Haz que sepa sufrir, temer y amar,
pues no hay evolución sin sufrimiento,
y sin el feble apoyo de un lamento
no puede nuestro espíritu avanzar…

Manuel Verdugo

Nació en Manila, Filipinas, en 1878. Era hijo de un general tinerfeño y, tras completar su formación militar en la Academia de Artillería de Segovia, fue destinado a Canarias. Después de licenciarse viajó por varias ciudades de Europa, relacionándose con Rubén Darío y los hermanos Machado, entre otros. En 1908 se estableció en La Laguna, y allí desarrolló una intensa actividad cultural. Publicó los poemarios: Hojas (Madrid, 1905), Estelas (Madrid, 1922), Burbujas (La Laguna, 1931) y Huellas en el páramo (La Laguna, 1945). De sus incursiones en la prosa publicó: Autobiografía (1922) y Fragmentos del diario de un viaje (1928). Fruto de su labor como dramaturgo son las obras: “Lo que estaba escrito”, estrenada en el Teatro Leal de La Laguna en 1919; “Las Fronteras del mal” y “Jugando, diálogo relámpago”, ambas publicadas en la revista Castalia en 1917. Falleció en San Cristóbal de La Laguna en 1951.

manuel verdugo

Otra muestra de su poesía:

MALOS CONSEJOS

Compara la amistad de cierta gente
con alguna sustancia venenosa:
a minúscula dosis conveniente;
pero a dosis crecida, peligrosa.

Atropella al incauto, al inocente,
al sincero con alma candorosa;
por alcanzar el lauro finge y miente;
si te estorba el rosal, caiga la rosa…

Sigue pues la comedia y el engaño,
destacándote siempre del rebaño,
actuando siempre de primer actor;

que en el teatro de la humana farsa,
antes que hacer papeles de comparsa
es preferible ser espectador.

Y una foto de época de este autor:

 

Foto verdugo

14
Nov
09

EL CASTIGO DEL ATLANTE (II)

agosto 20 005

Ante nosotros se alza la figura
de titán prodigioso;
un inaudito esfuerzo doloroso
contrae su irreal musculatura;
sobre la roca dura
afirma las rodillas el coloso,
cuyo tórax jadea
agitando una barba de Caronte,
y sus brazos inmensos, extendidos,
entre brumas perdidos,
parecen abarcar el horizonte.
«¡Atrás, atrás!… ¡Retroceded al punto!
—nos dice con acento entrecortado—.
¡El ansia de indagar es tan punible,
que por ella me veo,
aunque hijo soy del formidable Zeo,
condenado a sufrir tormento horrible!»
—«¿Y cuál es tu suplicio? ¿Cuál tu nombre?»,
—con terror preguntamos al gigante—,
y él responde orgulloso: «Soy Atlante,
el amigo del hombre.
Tengo la inteligencia soberana
que de la frente de mi padre mana;
conozco los abismos
de la tierra y del mar: yo sé el lenguaje
oculto de su bárbaro oleaje;
soy augur de feroces cataclismos
que ni aun sospecháis… Pero mi anhelo
no se sacia jamás, y quise un día
con vehemente, sacrilega porfía,
rasgar sagrado velo,
y leer jeroglíficos de estrellas
para robarle, audaz, su enigma al cielo…
iNadie siga mis huellas!
iQue en la más alta ciencia nadie ahonde!
—Y después de un sollozo. Atlante grita—:
Quise indagar y mi castigo es éste:
¡sobre mi espalda sin cesar gravita
el peso de la bóveda celeste!
¡Cual Prometeo sufro mi castigo,
y de los dioses y de mí maldigo!»